Afrontamiento de críticas.

Como en el cuento en el que esa mujer criticaba día tras día lo sucia que parecía la ropa de sus vecinos al mirar por sus ventanas, nadie está libre de las críticas. Esto no deja indiferente a los que nos rodean así es que el cuento prosigue de forma que un día la mujer por fin se alegra de que la ropa de sus vecinos ya parece impoluta y su marido le confiesa que esa misma mañana había limpiado los cristales, sus propios cristales.

La moraleja parece clara: primero habrá que dedicarle tiempo y cuidado a los propios “cristales” antes de juzgar. Cuando señalas a otro, hay por lo menos 3 dedos que apuntan hacia ti.

Cribado para las críticas.

Hay varias preguntas fundamentales que nos podemos hacer ante las críticas:

  1. ¿Qué importancia tiene esa crítica?
  2. ¿Quién me hace la crítica? ¿Está capacitada esa persona para evaluarme? ¿Sabe de lo que habla? ¿Me conoce lo suficiente?
  3. ¿Cuál es tu estado de ánimo al momento de la crítica?
  4. ¿Me hacen esa misma crítica con frecuencia y personas diferentes?
  5. ¿Lo que me critican es algo razonable?
  6. ¿El esfuerzo que implica el cambio que conlleva la crítica me merece la pena?

Hecho este trabajo personal, podemos ignorar la crítica, negar la crítica, aceptar la crítica sin cuestionamientos, disculpar nuestra conducta si así lo consideramos o responder a la crítica con otra crítica (“y tú más”) lo que deteriora las relaciones interpersonales, favorece los arrebatos emocionales y supone la pérdida de respeto.

Si estamos de acuerdo con la crítica, con afecto, un tono de voz y volumen sereno y una expresión facial acorde a este estado de ánimo, podemos:

  1. Pedir detalles.
  2. Repetir, resumir.
  3. Expresar acuerdo.
  4. Pedir disculpas.
  5. Ofrecer alternativas o compensaciones.

¿Pero qué ocurre si, valorando la crítica desde la sana autocrítica, no estamos de acuerdo? ¿Cómo proceder?

  1. Pedir detalles.
  2. Repetición, resumen.
  3. Mostrar acuerdo en el derecho de la otra persona a dar una opinión (Asertividad)
  4. Dar nuestra propia opinión (Mensaje “yo…”) aportar razones y apuntar objeciones.

Críticas constructivas.

Ante críticas que consideremos injustas podemos expresar nuestras opiniones y sentimientos de desacuerdo (o no) y pedir detalles al interlocutor con un lenguaje adecuado, no descalificador (se señala la conducta, no a la persona: ” tu habitación podría estar más recogida” es más constructivo que “eres un desastre” que no indica a la persona en qué puede mejorar).

Para no hacer críticas destructivas y perpetuar un ciclo de criticismo y hostilidad tenemos que tener en cuenta:

-No criticar por criticar; ser realista y razonable.

-No dar por hecho malas intenciones.

-Señalar la conducta concreta, no etiquetar.

-Antes de hablar, calmarse.

-Expresar lo que sientes sin atacar.

-Utiliza la asertividad.

-Tener en cuenta el punto de vista de la otra persona.

-Cuidar lo que se dice y cómo se dice.

-No generalizar.

-Buscar momentos y lugares adecuados ( “Se felicita en público y se corrige en privado”).

-Facilitar una alternativa de conducta.

-Agradecer que se acepte la crítica y recompensar el cambio de comportamiento.

Sólo podemos hacernos responsables de lo que depende de nosotros. Los demás tienen derecho a expresar sus opiniones pero sólo tú eres responsable de lo que haces con ellas, de lo que te afectan. A mayor autocrítica sana, mayor autoconocimiento y seguridad en ti mismo, menos permeable o mejor sabrás responder ante las críticas.