Mobbing: Acoso laboral.

El Mobbing define ciertas situaciones de hostigamiento psicológico que tienen lugar en el contexto laboral (organizacional o privado) y que se manifiestan de muy variada forma a través de distintos tipos de conflictos interpersonales (González- Trijueque, 2007).

Puede considerarse como una forma característica de estrés laboral que presenta la particularidad de que no ocurre exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño del trabajo o con su organización, sino que tiene su origen en las relaciones interpersonales que se establecen en cualquier organización entre los distintos individuos del Mobbing.

Fases y formas de Mobbing.

Se pueden distinguir dos partes enfrentadas: los “hostigadores o acosadores” con comportamientos y actitudes hostiles, activas (o por omisión -pasiva-) y dominadoras y, por otro lado, la parte “agredida/víctima” con actitudes de tipo reactivo o inhibitorio.

Algunas conductas concretas de Mobbing ordenadas por factores (Zapf et. al. 1996):

-Ataques a la víctima con medidas organizacionales: no asignar tareas a una persona; asignar tareas degradantes; cambiar la ubicación de una persona separándole de sus compañeros, etc.

-Ataques a las relaciones sociales de la víctima con aislamiento social: rehusar la comunicación con una persona a través de no comunicarse directamente con ella; restringir a los compañeros que hablen a una persona determinada, etc.

-Ataques a la vida privada de la víctima: terror telefónico; dar a entender que una persona tiene problemas psicológicos; mofarse de la vida privada de una persona, etc.

-Violencia física: ofertas sexuales; amenazas de violencia física; uso de violencia menor; etc.

-Ataques a las actitudes de la víctima: ataques a las actitudes y creencias políticas, religiosa; mofarse de la nacionalidad de la víctima, etc.

-Agresiones verbales: gritar o insultar; amenazas verbales, etc.

-Rumores: hablar mal de la persona a su espalda; difusión de rumores, etc.

Hay varias tipologías de este tipo de acoso siendo los principales el acoso vertical (es un superior en el organigrama empresarial el que se vale de una manera abusiva y perversa de su poder) y el acoso horizontal (acontece entre posiciones jerárquicas iguales o similares).

Este proceso tiene varias fases: fase de conflicto en el que se produce algún conflicto interpersonal que, al no ser resuelto, se cronifica; fase de estigmatización caracterizada por comportamientos agresivos y ataques psicológicos que constituyen la dinámica de acoso propiamente dicha; fase de intervención desde la organización cuyas medidas no suelen acabar con el proceso de acoso y suelen derivar en la última fase, la fase de exclusión dado que la finalidad del acoso laboral es, precisamente, que la persona acosada termine abandonando su puesto de trabajo.

El Mobbing supone un proceso que empieza de forma insidiosa y que pronto adquiere tal magnitud que es difícil el retorno a un estado anterior.

El profesor Iñaki Piñuel, un experto en este tema, describe el Mobbing de forma exacta: este tipo de estrés laboral no deja huella porque es eminentemente psicológico (no suele tener la rotundidad de una huella de maltrato físico) y, el afectado, para demostrarlo, se encuentra con que puede ser acusado de incompetente o mentiroso invirtiéndose la causalidad; por ejemplo, si un nuevo empleado o cliente entrara en la empresa y viera a esa persona excluida y maltratada, gracias al proceso de acoso y sus diferentes manifestaciones, lo más probable es que pensara que algún problema ocasiona o tiene justificando así el hostigamiento grupal cuando lo que ocurre en realidad es que es víctima de Mobbing y sufre sus consecuencias, no provoca las causas.

Consecuencias.

La sintomatología es muy variada y depende en gran medida de las conductas de afrontamiento activo (resolución de problemas, control emocional ante las reacciones que le supongan determinadas situaciones, etc) que emplee el afectado. Sin embargo, es muy complicado no experimentar algún tipo de lesión psicológica, física o social.

En términos psicológicos, los diagnósticos psicopatológicos son compatibles con el Trastorno de Estrés Postraumático o Trastorno de Ansiedad Generalizada, Depresión, Trastorno Paranoide e, incluso, ideación suicida.

Físicamente hay múltiples manifestaciones: desde dolores funcionales a trastornos orgánicos.

Socialmente, las víctimas pueden llegar a convertirse en muy susceptibles e hipersensibles a la crítica, con actitudes de desconfianza y conductas de aislamiento, evitación, agresividad, etc.

Sus consecuencias no son exclusivamente para la propia víctima; a medida que el problema se va agudizando, comienza a hacerse más patente las repercusiones para la propia organización, el núcleo social y familiar del afectado y la sociedad en general.